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El anticipo del ISLR: un freno a la liquidez y al crecimiento de tu empresa

Por Francisco Vieira ·

El anticipo del ISLR: un freno a la liquidez y al crecimiento de tu empresa

Una propuesta para que el SENIAT y el empresariado privado trabajen juntos para liberar capital de trabajo, generar empleo, impulsar el crecimiento y fortalecer la recaudación.

¿Cuánto podría crecer tu empresa con el dinero que adelanta al ISLR?

Una empresa puede tener clientes, pedidos y oportunidades de expansión, pero no disponer del efectivo necesario para aprovecharlos. Para muchos empresarios, parte de esa presión proviene del anticipo del impuesto sobre la renta calculado sobre ingresos brutos. Son recursos que salen de la operación y dejan de estar disponibles para comprar inventario, pagar proveedores o invertir.

La reforma tributaria representa una oportunidad para atender esta realidad. El SENIAT y el sector empresarial comparten el interés de construir una economía que crezca, incorpore más negocios a la formalidad y genere una recaudación sostenible.

Facturar no significa ganar. Los ingresos deben cubrir mercancía, nómina, transporte, financiamiento y otros gastos antes de convertirse en utilidad. Por eso, exigir anticipos sobre la facturación puede generar una presión de liquidez desproporcionada frente al resultado del negocio.

Veamos un ejemplo. Dos empresas facturan Bs. 100 millones cada una. Con un anticipo del 1%, ambas adelantan Bs. 1 millón. Si la primera tiene un margen de utilidad antes de ISLR del 3%, ese pago equivale al 33,3% de su utilidad. Si la segunda tiene un margen del 20%, equivale al 5%.

La misma facturación y el mismo anticipo producen un peso relativo sobre la utilidad más de seis veces mayor en la empresa de margen estrecho. Estos porcentajes muestran la magnitud del dinero adelantado frente a la utilidad, no la tasa definitiva del ISLR.

Los anticipos se descuentan del impuesto definitivo. Sin embargo, ese reconocimiento posterior no elimina el costo financiero de haber dispuesto de menos recursos durante el ejercicio. Cuando lo anticipado supera el impuesto causado, un saldo a favor tampoco sustituye al efectivo. Su recuperación puede demorarse y su valor real deteriorarse.

Además, muchas empresas relevantes por su volumen de facturación y fundamentales para el abastecimiento de bienes esenciales y el funcionamiento de las cadenas de distribución operan con márgenes estrechos. Una parte considerable de sus ingresos corresponde al costo de la mercancía que compran y distribuyen. Por eso, su volumen de ventas no debe confundirse con su capacidad contributiva.

Aliviar la presión del anticipo sobre su capital de trabajo puede beneficiar también al consumidor al permitir financiar mayores inventarios, mejorar el abastecimiento y reducir costos financieros. En mercados competitivos, estas condiciones pueden favorecer una mayor oferta y mejores precios para bienes que atienden necesidades esenciales de la población.

Una alternativa para Venezuela sería sustituir gradualmente el anticipo sobre ingresos brutos por pagos a cuenta del ISLR estimado, revisables trimestralmente y distribuidos en cuotas mensuales. El cálculo consideraría ingresos, costos y gastos fiscalmente admitidos, permitiría ajustes según los resultados y reconocería los pagos y créditos aplicables para evitar excesos.

La transición debe contemplar las necesidades de caja del Estado. Diseñar su calendario mediante un trabajo conjunto entre las empresas y los equipos técnicos del SENIAT permitiría moderar el impacto fiscal, mantener ingresos periódicos y liberar capital productivo.

Acompañar este cambio con trámites sencillos y asistencia al contribuyente también puede incentivar la formalización. Facilitar el cumplimiento puede incorporar progresivamente más negocios a la economía formal y ampliar la base de recaudación.

El capital que una empresa puede reinvertir hoy es parte de la actividad económica que tributará mañana.