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EL COLÓN APRECIADO Y LA DUALIDAD SOCIAL DE LAS ZONAS FRANCAS EN COSTA RICA.

El comportamiento del tipo de cambio en Costa Rica, donde la moneda nacional se mantiene fuertemente apreciada en torno a los 505 colones costarricenses por dólar ha acentuado la brecha entre dos economías paralelas: por un lado, las multinacionales de servicios y tecnología instaladas en zonas francas que operan en dólares y no pagan impuestos locales; y por el otro, el sector agrícola y turístico golpeado por la pérdida de competitividad de sus ingresos en divisa extranjera.
Esta fortaleza artificial del colón favorece la importación de bienes de consumo de lujo, pero erosiona la rentabilidad de las industrias exportadoras intensivas en empleo local fuera del Gran Área Metropolitana.
Los pequeños agricultores de piña, café y banano enfrentan ingresos en colones para cubrir costos operativos internos que suben constantemente, lo que ha provocado despidos masivos en las zonas rurales costeras.
El Banco Central de Costa Rica debe intervenir de forma equilibrada en el mercado cambiario para evitar que la apreciación monetaria termine destruyendo miles de puestos de trabajo en las zonas costeras y rurales golpeadas por el desempleo.
Es urgente reestructurar el modelo de desarrollo para que el dinamismo de las zonas francas se conecte verdaderamente con la producción agrícola e industrial de todo el territorio nacional.