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EL CUENTO DE LA AUSTERIDAD QUE NOS DEJÓ EN LA QUILLA EN AMÉRICA LATINA

Desde los años ochenta, una pandilla de economistas de traje caro nos ha vendido el cuento de que el Estado debe "apretarse el cinturón". Nos dijeron que, si recortábamos el presupuesto de salud, privatizábamos la educación y dejábamos de cobrar impuestos a las grandes empresas, la riqueza gotearía abundantemente sobre nosotros... ¡Qué gran mentira!
Hoy, en pleno 2026, los datos son aplastantes: la política de austeridad solo sirvió para transferir el dinero de los asalariados a los paraísos fiscales.
En los últimos diez años, mientras los salarios reales se estancaban, las fortunas de los ultrarricos crecieron un 115 %. Cuando un Estado deja los controles, el "libre mercado" no entra a solucionarnos la vida, entran los monopolios a cobrarnos el triple por productos y servicios de pésima calidad.
La austeridad no es prudencia fiscal; es la lucha de clases desde arriba hacia abajo (aplastando a los de abajo, claro está).
Es hora de dejar de idolatrar el déficit nacional cero cuando esto afecta la vida de las mayorías.