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EL GOBIERNO SE ENDOSÓ EL "VENEZUELA TIERRA DE GRACIA" DE MARÍA CORINA MACHADO.

Por Pablo Quintero ·

EL GOBIERNO SE ENDOSÓ EL "VENEZUELA TIERRA DE GRACIA" DE MARÍA CORINA MACHADO.

El fortalecimiento de las relaciones políticas y económicas entre Donald Trump y Delcy Rodríguez paso de ser solamente un gesto de reconocimiento diplomático a una estrecha colaboración energética a largo plazo. La administración de Trump siente confianza en hacer negocios con el oficialismo y lo autoriza no solo a firmar grandes acuerdos o a recibir nuevas licencias de la OFAC, también lo invita a que directivos de PDVSA entren al territorio norteamericano para estrechar lazos con Hunt Oil y SLB.

Este nuevo acuerdo busca aumentar la producción y explorar yacimientos luego de la reforma que realizó el gobierno venezolano en la Ley de Hidrocarburos al inicio del 2026 que permite el ingreso de capital extranjero en los sectores de petróleo y gas. Estos dos acuerdos se suscriben fuera de Venezuela y no deja de ser llamativo como la política petrolera venezolana ha cambiado, no solo en temas de propaganda, narrativas, consignas y gestos diplomáticos, en la práctica y ante la opinión pública, Venezuela es el nuevo “best partner” de Donald Trump.

El gobierno venezolano ha logrado en los últimos cinco meses adueñarse no solo del relato de María Corina Machado sobre la inversión y Venezuela como un “hub” energético, también ha generado confianza para que el capital privado de otras partes del mundo inyecte dinero en el país asumiendo que el sistema actual puede inclinarse un poco mas al libre mercado bajo las riendas de Delcy Rodríguez. La forma en la que el gobierno actúa en este contexto parece apuntar a mayor productividad y eficiencia como parte de las transacciones con Estados Unidos.

La reestructuración del Estado y la búsqueda de soluciones para estabilizar la situación macro económica es otro de los pilares que el gobierno le arrebató al documento “Venezuela Tierra de Gracia” aunque esto parece demorar ya que desmontar un aparato burocrático tan grande tiene sus costos políticos. Sin embargo, los primeros pasos se han dado con el apoyo de Estados Unidos y la iniciativa de reestructurar la deuda externa. Los acercamientos al FMI y Banco Mundial también revelan como el gobierno de Delcy Rodríguez opto por correr hacia delante y apropiarse de los actores internacionales a los que María Corina Machado pensaba en acudir.

El gobierno también apunta a construir las condiciones para la inversión pública y privada, realizar algunas privatizaciones y consolidar la producción petrolera en la medida en que Estados Unidos continue flexibilizando las sanciones económicas. Los diálogos con los sectores productivos siguen siendo parte de la agenda de trabajo del gobierno y esto también se encuentra en el documento de la dirigente opositora, así como el rescate de la producción hidroeléctrica. Tanto es así que el embajador John Barret estuvo recientemente en el Guri realizando una inspección junto al Ministerio de Energía Eléctrica y Corpoelec. En lo político estas son señales bastante claras, todo comunica.

¿Qué podemos esperar? La profundización de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos desde una relación pragmática, transaccional y concentrada en lo energético, una economía menos vigilada, menos regulada y más competitiva, reformas puntuales en el Tribunal Supremo de Justicia como parte de algunos actos de confianza, designaciones de profesionales y técnicos en áreas estratégicas del gobierno, reducción de la propaganda política dogmática y de conflicto, campaña electoral permanente. Mientras el gobierno sigue construyendo a su manera su plan “Venezuela tierra de Gracia”, María Corina Machado no ha podido convertirse en un actor decisivo en esta época de cambios. La “amistad política” entre Delcy, Trump y Marco Rubio parece definir el país para los próximos meses.

Para Trump, María Corina Machado sigue siendo la ganadora del premio nobel, a pesar de que esta se lo haya regalado.