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En Estados Unidos el precio del dinero aprieta a todos

Cuando pedir dinero cuesta más, la factura termina repartida entre familias, empresas y gobiernos.
Los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años registraron un máximo rendimiento intradía de 5,364 % el 7 de octubre, su nivel más alto en 24 años. El contexto incluye el aumento de la tasa de referencia de la Fed en septiembre, las presiones inflacionarias y la incertidumbre geopolítica en el Medio Oriente. La venta de bonos reduce su precio y eleva su rendimiento: son dos caras del mismo movimiento.
El rendimiento elevado de los bonos expresa lo que el mercado exige por prestar dinero al Gobierno estadounidense mediante ese tipo de instrumentos. En dicho rendimiento influyen las expectativas sobre inflación, crecimiento, deuda y política monetaria.
El aumento de los rendimientos puede reflejar temor a una inflación persistente, tasas de referencia más altas o mayor oferta de deuda pública. Por sí solo no demuestra que los inversionistas esperen una ralentización del crecimiento.
La consecuencia cotidiana del incremento de las tasas del Tesoro es que puede aumentar el costo de los créditos en general. Por lo tanto, para una empresa será más caro ampliar su negocio; una familia enfrentará condiciones difíciles para comprar vivienda y un gobierno deberá destinar más recursos al pago de intereses cuando emite nueva deuda o refinancia y menos recursos para beneficios sociales.
Para los dueños de grandes capitales, mayores rendimientos representan oportunidades de obtener más intereses mediante bonos o depósitos remunerados; la ganancia real dependerá también de la inflación, los impuestos y los riesgos, pero para quienes necesitan crédito, el aumento de tasas es un problema. Esa diferencia importa, ya que el mismo movimiento financiero puede beneficiar al propietario del capital y complicar al trabajador que necesita un préstamo o al emprendedor que intenta montar su primera empresa.
Además, en el caso de los pequeños ahorristas, comprar un bono no garantiza ganancias si se requiere liquidez a corto plazo y se deben vender los bonos antes del vencimiento, debido a que cuando suben los rendimientos, normalmente bajan los precios de los bonos ya existentes.
Una política económica que se preocupe por la gente de a pie debe combinar responsabilidad fiscal y monetaria con inversión útil y protección social. No es a fuerza de subir las tasas de interés que se controla una economía. Las subidas pueden favorecer a quienes tienen activos remunerados y perjudicar a quienes necesitan crédito; sus efectos deben evaluarse junto con su capacidad para contener la inflación.