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FIRMAR A LA CARRERA Y ENTREGAR EL SUBSUELO AL MEJOR POSTOR ELECTORAL
El apuro nunca ha sido buen consejero de la soberanía. Según reseñó el diario El Estímulo, la Asamblea Nacional se tomó apenas unos minutos para dar luz verde a un convenio petrolero que el presidente Donald Trump califica como el más grande de la historia, mientras los detalles finos siguen siendo más opacos que un barril de crudo pesado. Entregar el manejo de los recursos por décadas sin un debate nacional profundo demuestra que, para algunos, las urgencias electorales del norte pesan más que la estabilidad económica de la propia nación.

El apuro nunca ha sido buen consejero de la soberanía. Según reseñó el diario El Estímulo, la Asamblea Nacional se tomó apenas unos minutos para dar luz verde a un convenio petrolero que el presidente Donald Trump califica como el más grande de la historia, mientras los detalles finos siguen siendo más opacos que un barril de crudo pesado. Entregar el manejo de los recursos por décadas sin un debate nacional profundo demuestra que, para algunos, las urgencias electorales del norte pesan más que la estabilidad económica de la propia nación.
El problema de fondo no es que el país negocie con actores internacionales, sino bajo qué condiciones y con qué transparencia se hace. De acuerdo con informaciones difundidas por El Nacional, la Casa Blanca detalló que el pacto involucra el control sobre 65.000 millones de barriles de reservas y concesiones a largo plazo para empresas privadas. Cuando se comprometen los bienes fundamentales de un país en cuestión de minutos y sin pasar por los filtros de discusión pública que exige la Constitución, el mensaje que se envía es que los recursos comunes terminan funcionando como moneda de cambio para intereses políticos ajenos.
Mientras la dirigencia celebra acuerdos exprés, los sectores productivos nacionales advierten sobre las verdaderas urgencias del país. Según reportó el portal Descifrado, gremios como Fedenaga y Fedeagro exigieron que una porción prioritaria de los ingresos petroleros se destine a rescatar la producción agrícola y pecuaria interna. No se trata solo de bombear más barriles para saciar el consumo externo, sino de construir un tejido productivo con valor agregado local que garantice la seguridad alimentaria de la gente. Apostar ciegamente a la extracción sin fortalecer la economía real es repetir recetas de monoconsumo que ya demostraron su fragilidad histórica.