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LA CAÍDA DE LAS GIGANTES DE TECNOLOGÍA

Si aumenta las tasas de interés la Fed, se podría pulverizar el precio de las acciones de las grandes de tecnología

Por Oscar Doval ·

LA CAÍDA DE LAS GIGANTES DE TECNOLOGÍA

Mientras el mercado celebra la revolución de la inteligencia artificial y camina en el espejismo de un crecimiento infinito, pareciera que una ceguera colectiva afecta a Wall Street.  De hecho, los inversores parecen que hemos olvidado la inexorable ley de la gravedad financiera: “todo lo que sube tiene que bajar.

Si la Reserva Federal (Fed) aumenta nuevamente las tasas de interés para contener presiones inflacionarias o recalibrar una economía sobrecalentada, el impacto sobre las grandes firmas tecnológicas no será un simple bache en el camino, sino un desplome estructural.

Sin dinero gratis la matemática financiera no tiene piedad con las empresas de moda.

 

La trampa de la "larga duración"

La valoración de cualquier empresa no se fundamenta en promesas de dominar el mundo en el año 2040, sino en la fría mecánica del Flujo de Caja Descontado. Según este principio, el valor presente real de una empresa es la sumatoria de los flujos de caja que generá en el futuro, descontados por una tasa que refleje el riesgo y el coste del dinero en el tiempo.   

Dada esta comprensión, cuando la Fed sube las tasas de interés de referencia, el coste de capital aumenta y el valor de las empresas disminuirá.

En caso de las empresas tecnológicas, lo que ocurre (y en sobremedida), es que coste de su capital aumentará y el precio de sus acciones será menor. Además, casi todas ellas están enormemente endeudas para el desarrollo de nuevas infraestructuras lo que agrava más la situación. Deuda más cara y mayor tasa de descuento es igual a menor valor financiero.

Lo explicado, compromete particularmente a las denominadas "acciones de crecimiento de larga duración" (long-duration growth stocks), tales como lo son las gigantes Tesla y Nvidia, cuyos monumentales precios actuales no se justifican por las ganancias que generan hoy, sino por los beneficios proyectados en un futuro fantástico de robots y humanoides con implantes cerebrales.

 

Las víctimas de la Fed

No todas las empresas tecnológicas sufrirán el mismo nivel de afectación por un aumento de tasas de la Fed, ya que las empresas maduras con inmensos flujos de caja presentes podrán absorber el impacto de tal medida. El verdadero daño bien pueden sufrirlo las acciones que hoy cotizan bajo “expectativas mesiánicas”.

Una de las víctimas más evidente de las decisiones de la Fed bien podría ser Palantir Technologies (PLTR), la conocida empresa de Big Data e inteligencia artificial. Si bien Palantir cuenta con un nicho competitivo real en el análisis de datos gubernamentales y comerciales, así como ha exhibido un crecimiento interanual que supera el 56%, la acción ha llegado a cotizar a múltiplos completamente irracionales superando 216 veces sus beneficios (P/E – Price-to-Earnings) y cotizando a más de 78 veces sus ingresos. Palantir es el epítome de una acción de "larga duración", debido a que su astronómica capitalización bursátil asume años ininterrumpidos de hiper-crecimiento sin margen de error a futuro.

De manera similar, Snowflake (SNOW), una de las grandes empresas de almacenamiento y análisis de datos en la nube, depende estructuralmente de un modelo de negocio de crecimiento acelerado que apuesta a futuro y dista mucho de su realidad actual.

Cuando mencionamos como ejemplos a PLTR y SNOW, no excluimos a otras conocidas de tecnología como Tesla, Nvidia, Alphabet, AMD, Broadcom, Intel; ya que casi todas tienen una sobre-apreciación especulativa basada en sus planes futuros de desarrollo.

 

El fin de la era "asset-light"

La vulnerabilidad de las empresas tecnológicas se vuelve aún más crítica cuando analizamos una transformación macroeconómica vista en los Estados Unidos durante la última década. El sector del software prosperó en la era "asset-light" (baja intensidad de capital), ya que crecer requería muy poca inversión física y los márgenes eran masivos, un modelo perfecto cuando además las tasas de interés eran casi nulas y la inflación acotada.

Sin embargo, la revolución de la IA ha cambiado las reglas del juego drásticamente en el mundo tecnológico. Para sostener el software avanzado de firmas como Palantir o Snowflake, la industria necesita centros de datos, servidores de altísimo rendimiento, semiconductores y un consumo eléctrico bestial.

Goldman Sachs estima que el gasto de capital (Capex) global relacionado con la IA superará el billón de dólares ($1.019 trillones) para el año 2026. Por lo tanto, las empresas tecnológicas están asumiendo niveles de deuda históricos para financiar esta infraestructura física tangible.   

Aquí reside el golpe mortal de la subida de tipos de interés por parte de la Fed, ya que, por un lado, se devalúan instantáneamente los flujos de caja futuros de las empresas, y, por otro lado, se encarece letalmente el coste de la deuda necesaria para financiar la masiva infraestructura física de la que dependen para existir.

Partiendo de estos principios, el mercado pasará de premiar las “promesas e ilusiones de software de margen infinito” a refugiarse en empresas de infraestructura pesada que generan retornos reales hoy.   

 

La realidad ineludible

Como inversores, debemos comprender que la física financiera es ineludible. Las narrativas grandilocuentes y los comunicados de prensa repletos de la palabra "Inteligencia Artificial" pueden hipnotizar a los mercados y sostener los precios de manera temporal, pero en el largo plazo, el coste del capital siempre es un elemento fundamental para estimar la valoración de las empresas y el precio de las acciones.

Si la Reserva Federal decide que la economía necesita un ajuste incremental de tasas, las “estrellas más brillantes del firmamento tecnológico de alto crecimiento” sufrirán una corrección dolorosa y severa. Esto no sucederá necesariamente porque sus productos dejen de funcionar o sus negocios fracasen, sino porque la matemática que sostiene sus valoraciones actuales es incompatible con un mundo donde el dinero vuelve a tener precio. Quien decida ignorar la tasa de descuento y el costo de deuda, terminará pagando la factura más cara de la década.

Para nuestra tranquilidad, por ahora pareciera que la Fed no aumentará las tasas de interés, pero el simple hecho de no bajarlas puede determinar un soft-landing del mercado tecnológico.