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LA FANTASÍA DEL BITCOIN Y EL ENDEUDAMIENTO FISCAL SEVERO DE EL SALVADOR

Mientras el gobierno salvadoreño destina millones de dólares de fondos públicos a la compra e intermediación de Bitcoins en el mercado especulativo digital y negocia a contrarreloj un acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1.300 millones de USD, más del 42 % de la población rural del país continúa viviendo en condiciones de vulnerabilidad alimentaria y pobreza extrema.
La intensa propaganda publicitaria que promociona a El Salvador como la "capital mundial de las criptomonedas" contrasta dramáticamente con la economía cotidiana del pueblo trabajador, donde el uso doméstico del Bitcoin para la compra de alimentos apenas llega al 5,80 % de las transacciones cotidianas.
Las elevadas tasas de interés del 12 % que debe pagar el país para colocar deuda soberana reflejan la desconfianza de los mercados internacionales ante el manejo opaco de las finanzas cripto.
La especulación con activos digitales no sustituye a una política industrial sólida centrada en la generación de empleo formal con salarios dignos.
El Salvador requiere transparentar el uso de los fondos públicos utilizados en la compra de activos digitales y destinar los escasos recursos del fisco a reforzar la infraestructura escolar y la producción agrícola campesina.