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MIDTERMS 2026: LA BATALLA POR EL CONGRESO

Por Pedro Álvarez ·

MIDTERMS 2026: LA BATALLA POR EL CONGRESO

Las elecciones de medio término se acercan y diversas encuestas apuntan a un panorama favorable para los demócratas. Sin embargo, un Congreso dividido sigue siendo un desenlace plausible: una Cámara de Representantes bajo control demócrata y un Senado que los republicanos consigan retener, aunque por un margen estrecho.

La disputa por la cámara alta permanece abierta en contiendas como Texas, Michigan e Iowa. Sus resultados serán determinantes para definir si el avance demócrata alcanza para conquistar ambas cámaras o si el GOP logra contenerlo y preservar una posición decisiva para impulsar la agenda del presidente.

Existe una razón para mantener la cautela frente a los pronósticos: el respaldo republicano podría ser mayor del que reflejan algunas mediciones. La elección de 2016 dejó una advertencia sobre el riesgo de convertir una ventaja en las encuestas en una victoria anticipada. Hillary Clinton llegaba como favorita, pero Trump terminó imponiéndose en el Colegio Electoral. Las decisiones de última hora y las dificultades para representar adecuadamente a ciertos sectores del electorado contribuyeron a aquella sorpresa.

Ese antecedente no garantiza que la historia se repita, pero invita a considerar un apoyo conservador menos visible en la conversación pública. El silencio de algunos votantes no implica necesariamente indiferencia. En contiendas cerradas, la capacidad de identificar ese respaldo y llevarlo a las urnas puede inclinar el resultado.

Trump ha anunciado una intensa gira de campaña de 32 días rumbo a las elecciones del 3 de noviembre, que ocupará prácticamente todo octubre. Su capacidad de convocatoria podría ayudar a los candidatos republicanos a cerrar diferencias. El rendimiento de ese esfuerzo dependerá de que la asistencia a los actos se traduzca en organización territorial y participación electoral.

Uno de sus principales desafíos será recuperar el entusiasmo de los jóvenes que contribuyeron a su victoria en noviembre de 2024. El asesinato de Charlie Kirk dejó un vacío de liderazgo entre los sectores conservadores de esa generación. Su capacidad para conectar con ellos y el trabajo de organización de Turning Point ayudaron a convertir el descontento juvenil en respaldo al regreso de Trump a la Casa Blanca. Mantener esa conexión será fundamental para el Partido Republicano.

A este reto se suma el distanciamiento de Tucker Carlson respecto del presidente y del GOP. Sus críticas reflejan tensiones dentro de la coalición conservadora y plantean un riesgo de desmovilización entre algunos de sus seguidores. El conflicto con Irán profundiza esa discusión entre quienes respaldan una política exterior firme y quienes esperaban una administración menos involucrada en guerras.

La dimensión económica de ese conflicto también pesa sobre la campaña. Las perturbaciones del tránsito por el estrecho de Ormuz y los mayores riesgos del transporte marítimo han presionado los mercados energéticos. Al 6 de octubre, el precio promedio de la gasolina regular en Estados Unidos rondaba los 4,37 dólares por galón, frente a 3,13 dólares un año antes. Aunque había retrocedido respecto de la semana anterior, el aumento interanual seguía siendo considerable.

Para la Casa Blanca, esa cifra plantea un desafío concreto: sostener una posición de fuerza frente a Teherán y, al mismo tiempo, ofrecer alivio al consumidor. El precio del combustible convierte una disputa internacional en una preocupación cotidiana. Los argumentos de seguridad nacional pueden encontrar respaldo, pero su capacidad de persuasión se reduce cuando el presupuesto familiar continúa bajo presión. En ese escenario, el acercamiento energético entre Washington y Caracas adquiere relevancia. El aumento de los envíos de crudo venezolano a Estados Unidos ofrece una vía adicional de abastecimiento y permite a la administración mostrar esfuerzos por diversificar el suministro. Su alcance inmediato, sin embargo, está condicionado por las necesidades de inversión e infraestructura de la industria venezolana. El potencial petrolero puede contribuir a la estrategia energética estadounidense, aunque sería prematuro atribuirle una reducción decisiva de los precios antes de noviembre.

Los demócratas, por su parte, también enfrentan una tensión propia. El sector de izquierda más radical está ganando terreno en la definición del rumbo del partido. La influencia de Alexandria Ocasio-Cortez, Bernie Sanders y Zohran Mamdani encuentra ahora otra expresión en Abdul El-Sayed, el candidato demócrata al Senado por Michigan, respaldado por Sanders y Ocasio-Cortez.

Ese ascenso puede entusiasmar a la base progresista, pero abre una interrogante sobre su capacidad para atraer al electorado moderado. Los republicanos tienen allí una oportunidad: disputar a los votantes que desean un contrapeso al presidente, pero que podrían sentirse incómodos con un giro más pronunciado hacia la izquierda. Aprovecharla exigirá contrastar propuestas concretas y responder a las preocupaciones económicas que dominan la vida cotidiana.

Octubre será una prueba de movilización, disciplina política y capacidad de respuesta. La posibilidad de un Senado republicano depende de que el GOP active un respaldo que podría estar subestimado, contenga sus diferencias internas y ofrezca un mensaje convincente sobre el costo de vida. El precedente de 2016 aconseja prudencia frente a los pronósticos. Para volver a desafiarlos, los republicanos tendrán que convertir el apoyo potencial en votos efectivos.