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¡Mucha tecnología y modernismo y pocas soluciones reales!... El reto de la CEPAL

América Latina sabe organizar grandes encuentros, lo difícil comienza cuando se apagan los micrófonos y toca mejorar la vida de quienes jamás fueron invitados a un salón donde se debate el futuro de la región.
República Dominicana asumió la presidencia de la CEPAL para el período 2026-2028, tras las sesiones celebradas en Santiago de los Caballeros entre el 7 y el 9 de octubre pasados. Allí se debatieron temas como la conectividad, la transformación digital, el financiamiento y el documento “Gestión de las transformaciones en una era de rupturas”. Una agenda necesaria, cuya verdadera prueba será convertir las conclusiones en resultados concretos (como siempre).
La inteligencia artificial puede mejorar procesos, apoyar la educación y hacer más productivas a las empresas. Pero sus beneficios dependen de quién puede acceder a ella. Una pequeña comerciante latinoamericana necesita conexión estable, formación y herramientas asequibles, recursos que escasean en la mayoría de los países de la región. De poco le sirve escuchar que “el futuro llegó” si su negocio sigue esperando que llegue la electricidad o una señal de internet decente.
El riesgo es construir una modernización excluyente: grandes empresas aprovechando tecnología y pequeños negocios mirando desde la acera; será la acentuación de las desigualdades que dicha modernización promete reducir.
Por eso, una agenda progresista debe unir innovación con servicios públicos, capacitación laboral y apoyo a las pequeñas empresas. También debe proteger los datos personales y permitir que los trabajadores participen en las decisiones de implantación de nuevas tecnologías que cambiarán sus empleos.
República Dominicana tiene la oportunidad de impulsar una discusión práctica. Cada compromiso debería tener responsables, presupuesto y una fecha. Y cada avance debería poder explicarse con ejemplos: trámites más rápidos, empresas más productivas y estudiantes con mejores oportunidades.
La CEPAL necesita que sus ideas salgan de los documentos y entren en los barrios. El éxito llegará cuando la palabra transformación deje de ser un título elegante y se convierta en una mejora que la gente pueda contar en su propia casa.