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NACIÓ EN EL ORINOCO, HOY COTIZA EN NUEVA YORK: LA HISTORIA DE NAVÍOS

Por Mateo Rodríguez ·

NACIÓ EN EL ORINOCO, HOY COTIZA EN NUEVA YORK: LA HISTORIA DE NAVÍOS

En 1954, U.S. Steel creó una filial naviera para llevar mineral de hierro desde Venezuela y Canadá a Estados Unidos. Se llamaba Navios y fue clave para abrir el río Orinoco a buques oceánicos de gran calado, con operaciones de transbordo en la desembocadura. A mediados de los setenta empezó a transportar carga de terceros, y en los ochenta fue vendida a la canadiense Fednav.

Angeliki Frangou, originaria de la isla griega de Quíos, había empezado en 1990 comprando buques viejos en subastas en Brasil. En diciembre de 2004 sacó a bolsa una SPAC, International Shipping Enterprises, y levantó US$ 196,65 millones. La SPAC no tenía operaciones y el dinero quedó en un fideicomiso hasta encontrar qué comprar. En agosto de 2005 compró el 100% de Navios por unos US$ 594 millones en efectivo: US$ 182 millones salieron del fideicomiso y US$ 406 millones de un préstamo de HSH Nordbank garantizado con los activos de la propia Navios. La deuda de la compra quedó a cargo de la empresa comprada. Navios pasó a ser una de las primeras navieras de graneles secos en cotizar en bolsa, en un sector donde los armadores griegos solían ser privados.

Con esa plataforma, Frangou creó Navios Maritime Partners en 2007, y después Navios Maritime Acquisition para tanqueros, Navios South American Logistics y Navios Maritime Containers, cada una con sus propios inversionistas. En 2021 fusionó Containers y Acquisition dentro de Partners para reducir costos duplicados y ganar liquidez en bolsa. Hoy Navios Partners tiene 171 buques con una edad promedio de 9,6 años, ingresos de unos US$ 1.300 millones en 2025 y contratos firmados por US$ 3.800 millones a febrero de 2026. Setenta años después de su primer cargamento de hierro venezolano, la empresa transporta granos, contenedores y petróleo por todo el mundo.                            

Al analizar este recorrido, resulta inevitable reflexionar sobre las oportunidades desperdiciadas. Si los actores y capitales venezolanos hubieran aprovechado con visión estratégica estos mismos mecanismos sofisticados de financiamiento internacional, hoy Venezuela no solo recordaría el Orinoco como el punto de partida de un gigante ajeno, sino que figuraría en el mapa global de los grandes armadores navieros. En lugar de desarrollar infraestructura logística global y empresas de capital duradero, se prefirió un modelo extractivista tradicional enfocado casi en su totalidad en la renta inmediata del subsuelo. De cara al futuro, la verdadera transformación económica del país dependerá de adoptar esta visión: dejar de depender únicamente de lo que se extrae de la tierra y empezar a construir corporaciones con capacidad financiera y logística para competir en los mercados del mundo.