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OPENAI Y LAS APUESTAS DE CABALLOS

OPENAI Y LAS APUESTAS DE CABALLOS
Redacción SurEconomics, julio de 2026
Entre enero y junio de 2026, más de 140 casas de San Francisco se vendieron así: el dueño pedía un precio y los compradores (especialmente aquellos empleados de OpenAI) pagaron por lo menos un millón de dólares más.
Pero esos que adquieron viviendas con sobreprecio en San Francisco, no pagaron con sus ahorros y mucho menos con su sueldo, sino con hipotecas que obtuvieron de bancos que apostaron a su futuro... ¿Por qué?
En marzo de este año, la gigante empresa de innovación y tecnología OpenAI recibió una inyección de 122 000 millones de dólares en inversión y la empresa pasó a valer 852 000 millones. Sus empleados cobran parte de su paga en acciones, y esas acciones valdrán una fortuna el día que la empresa se venda o vaya a la bolsa de valores. Ese día todavía no ha llegado, ya que OpenAI sigue siendo una compañía privada perteneciente a Microsoft y a algunos fondos de inversión.
Los empleados de OpenAI que compraron casas con sobreprecio en San Francisco, así como los bancos que les dieron los préstamos para dichas compras, están apostando a un futuro promisorio de la empresa de tecnología, lo que no dista demasiado de las apuestas a carreras de caballos, ¿o sí?
Quizás la diferencia es que la apuesta a OpenAI parece muy buena y la apuesta a los caballos, es más cuestinonable. "La gente tiene mucho dinero y está lista para comprar", dice Daryl Fairweather, economista de la inmobiliaria Redfin. Una casa en San Francisco cuesta hoy 2,15 millones de dólares, 18 % más que hace un año. Los departamentos subieron un 27 %. En el resto del país los precios subieron 0,8 %. Un cuarto alquilado en la ciudad de la tecnología cuesta más de 4 000 dólares al mes, y hay inquilinos que pagan varios meses por adelantado, en efectivo, para ganarle a los demás aspirantes. Hasta ahí llega el parecido entre el área de inmuebles en San Francisco con las carreras de caballos.
Cuando alguien pierde una apuesta en el hipódromo, pierde su dinero y nadie más se entera. Cuando alguien “gana” una casa en San Francisco, una persona o una familia vinculada a las empresas de tecnología se muda y todo el mundo se entera. Esto genera un efecto dominó y tanto los inmuebles como el valor de las empresas de tecnología se incrementan, porque las expectativas positivas respecto a ambas también son mayores.
De hecho, en Noe Valley, Mission Bay y en Duboce Triangle, zonas icónicas de San Francisco cercana de OpenAI, los vecinos de siempre se están yendo porque no pueden pagar lo que paga una persona directamente vinculada a las empresas de tecnología.
Los barrios donde están las empresas de inteligencia artificial son ahora conocidos como "AI Alley" y aumentaron sus precios sustancialmente. A su alrededor subió todo: alquileres, servicios, restaurantes.
En el hipódromo las probabilidades de ganar una apuesta son bajas; en San Francisco, quizás pierden los que nunca apostaron. ¿Tú qué piensas?...
Fuentes
· Redfin
· The Guardian (citado por Gizmodo)
· Bloomberg Línea
· CNN
· BBC Mundo
· Departamento de Comercio de Estados Unidos