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¿Qué pasaría con CASHEA si la banca vuelve a prestar?

En un artículo anterior para SurEconomics sostuve que Cashea y la banca atienden mercados distintos. Esta semana el Banco Central de Venezuela (BCV) divulgó una medida que obliga a revisar esa idea: por primera vez desde 2022, rebajó parte del encaje legal. Si los bancos vuelven a prestar en mayor proporción, ¿qué pasa con Cashea? Conviene partir del tamaño real del crédito bancario.
Según la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), en 2024 la cartera equivalía apenas al 2% del PIB, frente a un promedio de 47,6% en América Latina. Al cierre de septiembre de 2026 sumaba USD 4.123,23 millones, de acuerdo con el informe de Global Scope publicado por Finanzas Digital.
Qué cambió con la Resolución N° 26-08-02. El encaje legal es la porción de los depósitos que cada banco debe mantener inmovilizada en el BCV; lo que queda encajado no se presta. Desde 2022 esa proporción es de 73%, cuando en la mayor parte de América Latina es inferior a 10% y en Brasil ronda 20%, según El Estímulo. La nueva resolución, vigente desde el 15 de septiembre, reduce a 50% el encaje sobre las obligaciones a plazo en bolívares de la banca universal y comercial, y de 40% a 27% para los bancos microfinancieros que cumplan los requisitos del BCV. Los depósitos a la vista y de ahorro siguen en 73%.
El alcance es pequeño porque los depósitos a plazo pesan poco en el sistema. Según los cálculos de El Estímulo, el 99,4% del dinero en la banca sigue sujeto al 73%, y lo que los bancos podrían volver a prestar ronda Bs 7.900 millones, unos USD 9 millones. El economista Hermes Pérez estima que la cartera crecería entre 0,1% y 0,4% del PIB al cierre del año. La medida pesa más como señal que como liquidez.
Dos modelos que se financian distinto. Un banco presta con los depósitos que capta, y el encaje limita cuánto de ese dinero puede salir como préstamo. A septiembre, las captaciones del público sumaban USD 6.554,93 millones y la cartera representaba 30,15% de los activos del sistema, según Global Scope. Cashea, en cambio, no intermedia depósitos: los comercios aliados financian la compra y la plataforma evalúa al cliente, cobra las cuotas y repone el monto si el cliente no paga, como explicaron sus fundadores a Forbes. Su capital propio viene de inversionistas: en 2026 levantó USD 100 millones entre una Serie A de USD 40 millones, que incluyó USD 20 millones en deuda de Architect Capital, y una Serie B de USD 60 millones, según Seedtable.
De ahí se desprende algo que suele pasarse por alto: el encaje no toca directamente el motor de Cashea. A mi juicio, una rebaja amplia no le quitaría fondeo; incluso podría abaratar el crédito de los comercios que sostienen su modelo. Y su escala no es menor: con cifras de la propia empresa, supera los 10 millones de cuentas, más de la mitad de la población adulta, y los 40.000 comercios afiliados, y mueve más de USD 300 millones al mes, el equivalente a 3,5% del PIB.
Por qué los nichos no se pisan, por ahora. La diferencia en el fondeo se traslada al cliente, y veo tres razones para que cada uno conserve su espacio. La primera es el producto: Cashea financia consumo de corto plazo (teléfonos, electrodomésticos, muebles) con una inicial y cuotas sin intereses cada 14 días, mientras la banca apunta a montos y plazos mayores, como el crédito para vehículos de Banesco a 48 meses o el crédito nómina de BBVA Provincial de hasta seis veces el sueldo mensual. La segunda son los requisitos: para registrarse en Cashea basta la cédula y una selfie, mientras que BBVA Provincial pide para un crédito de vehículo la última declaración de ISLR, constancia de trabajo con al menos un año de antigüedad y hasta seis estados de cuenta. Para quien trabaja por cuenta propia o cobra en efectivo, esa lista es una barrera de entrada.
La tercera es la confianza ya construida. Endeavor reporta más de 110 millones de transacciones; divididas entre 10 millones de cuentas son unas 11 por cuenta, un cálculo propio que mide recurrencia más que lealtad. La morosidad que reporta la empresa es de 0,9%, cerca del 0,96% de la banca a marzo de 2026, según Finanzas Digital. Y en 2023 más de 95% de sus usuarios nunca había tenido acceso a crédito, según Bloomberg. Para ese grupo, Cashea fue su primera relación crediticia, no una alternativa a la banca.
Dónde sí podrían chocar. La tesis de los nichos separados tiene un límite claro. El asalariado con cuenta nómina y estados de cuenta en regla es el cliente que la banca quiere recuperar, y hoy también compra con Cashea. Si los bancos vuelven a emitir tarjetas de crédito con límites útiles, ese segmento tendrá una opción con más plazo y sin pago inicial. La competencia también puede llegar por el comercio: si consigue financiamiento bancario barato para vender a crédito por su cuenta, la intermediación de Cashea pierde valor para él. Y el movimiento va en ambas direcciones, porque Cashea anunció que destinará su nuevo capital a productos financieros adicionales, según Bloomberg Línea. Cuanto más se parezca a un banco, más cerca estará del terreno de la banca.
Una reactivación que tomará tiempo. La rebaja libera unos USD 9 millones en un sistema con más de USD 6.500 millones en captaciones, y la concentración tampoco ayuda: en septiembre de 2025, las diez primeras instituciones tenían 91,36% del crédito de la banca, según Finanzas Digital. A mi juicio, Cashea no enfrenta el riesgo de una reactivación plena y repentina, porque esa reactivación no se ve cercana. Su riesgo es gradual: que la banca recupere, cliente por cliente, al consumidor formal que hoy compra en cuotas porque no tiene otra opción. El dato a vigilar no es el encaje a plazo, sino el día en que el BCV toque el 73% sobre los depósitos a la vista.