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REPÚBLICA DOMINICANA: EL ESTADO NO ES UNA CORPORACIÓN PRIVADA

El modelo impulsado por la administración del presidente Abinader de entregar la gestión de proyectos de infraestructura pública a fideicomisos corporativos privados erosiona el control social sobre los activos nacionales.
La privatización encubierta de obras viales y puertos transfiere la rentabilidad a grupos empresariales mientras el Estado asume los pasivos de financiamiento.
A pesar de las cifras récord de ingresos por turismo, los salarios reales de los trabajadores del sector hotelero apenas cubren el 60 % de la canasta familiar básica.
El crecimiento económico que no se distribuye equitativamente es una ilusión de desarrollo.