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UN MILAGRO DE 4.675 MILLONES DE DÓLARES A 50 KM DE UN PAÍS EN QUIEBRA

Por Mateo Rodríguez ·

UN MILAGRO DE 4.675 MILLONES DE DÓLARES A 50 KM DE UN PAÍS EN QUIEBRA

En enero de 2017, Mozambique declaró el impago total de su deuda y entró en el temido "default soberano". Para el mundo financiero, el país africano se convirtió en territorio prohibido. Sin embargo, apenas 11 meses después, una jugada maestra logró lo impredecible: conseguir 4.675 millones de dólares para un proyecto gigantesco a 50 kilómetros de sus costas.

¿Cómo convences a 15 grandes bancos internacionales y a 5 agencias de crédito de prestar miles de millones a un país quebrado? La respuesta está en la ingeniería financiera: los prestamistas no pusieron su dinero confiando en el gobierno de Mozambique, ni tampoco en la estructura de la enorme planta flotante Coral Sul FLNG. Prestaron contra dos contratos blindados.

El secreto de este éxito residió en estructurar un esquema de Project Finance donde el dinero nunca tocó las arcas públicas ni dependió del riesgo directo del país. Por una parte, la gigante petrolera BP firmó un contrato para comprar de manera exclusiva el 100% del gas extraído durante 20 años (offtaker). Por otra, edificación de la planta flotante de licuación, operada por la italiana Eni junto a multinacionales como ExxonMobil, CNPC, Galp, Kogas y la estatal ENH, se adjudicó al consorcio TJS (TechnipFMC, JGC y Samsung Heavy Industries) por 2.500 millones de dólares.

Los números de los créditos demuestran con precisión cómo funciona el riesgo crediticio en los mercados emergentes. La mayor parte del financiamiento contó con el respaldo y seguro de agencias estatales de exportación (Bpifrance, KEXIM, K-Sure, SACE y Sinosure). Para estos tramos protegidos y bastante seguros, las tasas de interés se fijaron en niveles óptimos, entre LIBOR + 130 y LIBOR + 200 puntos básicos. Sin embargo, para el tramo con menos cubertura de riesgo, un crédito de apenas 200 millones de dólares liderado por Standard Bank, la tasa se disparó hasta situarse entre LIBOR + 400 y LIBOR + 600 puntos básicos. Con el mismo activo, el mismo flujo de caja y el mismo comprador, la falta de seguro sobre el riesgo de Mozambique le costó al proyecto un sobreprecio de hasta 470 puntos básicos en el capital expuesto.

Lo más relevante para economías en reestructuración o en situación de impago soberano es que el Estado mozambiqueño no tuvo que otorgar garantías públicas. La empresa estatal ENH financió su aportación de patrimonio (equity) de 585 millones de dólares solicitando préstamos a sus propios socios privados al 8,7 % a 25 años, pagaderos directamente con los ingresos futuros generados por el gas natural licuado (GNL) y con un costo de estructuración del 7 %.

Para cualquier país golpeado por la cesación de pagos y severas restricciones financieras, como ocurre frecuentemente en América Latian, el caso Mozambique prueba que la falta de crédito soberano no paraliza el desarrollo de grandes yacimientos energéticos en altamar. A través de estructuras aisladas, cuentas fiduciarias independientes (DSRA) y contratos de compraventa a largo plazo con transnacionales de primer nivel, cualquiera de nuestros países con default de deuda, podría captar capitales privados de envergadura para explotar sus vastos recursos de gas y petróleo sin necesidad de comprometer garantías públicas ni depender de la deuda soberana.