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UNA FIESTA DE MATRIMONIO Y UN SECUESTRO...

UNA FIESTA DE MATRIMONIO Y UN SECUESTRO...
Redacción SurEconomics, julio de 2026
Antes de que los lectores comiencen a especular que casarse se parece a un secuestro porque uno de los cónyuges es privado de su libertad por el otro, o que casarse es una suerte de condena u otros disparates de esa naturaleza; aclaramos que no estamos hablando de eso, sino únicamente de microeconomía.
Una fiesta de matrimonio y un secuestro se parecen en que, en ambos casos, el precio difícilmente puede ser discutido, ya que suelen ser “industrias” oligopólicas, con escasos competidores, en las que los precios los deciden los secuestradores o los organizadores de las recepciones matrimoniales.
Lo afirmado es tan cierto que en países como la India, donde se celebran fiestas matrimoniales en volúmenes tan altos como 10 millones de parejas al año, o en su momento en Venezuela, que tuvo una de las tasas de secuestro más altas del mundo (ya, gracias a Dios, bastante reducidas), las celebraciones nupciales y los rescates resultan mucho más baratos que en países donde hay más escasez de estas situaciones.
Para irnos a ejemplos prácticos, una boda lujosa bastante normal en España cuesta en promedio 212 euros por cada persona sentada a la mesa. En EE. UU. puede costar el doble. La mitad de ese gasto se va en la comida y el resto en decoración, servicio, tragos y diversión. Obviamente, lo que las agencias de fiestas invierten en tales rubros es infinitamente menor (aproximadamente un 40 %) de lo que les cobran a los novios. No hablemos de los costos de un secuestro, ya que no abundan investigaciones al respecto y la inteligencia artificial poco aporta sobre el tema.
Piensa en la última compra grande que hiciste: una nevera, un celular, quizás un carro... Antes de esas compras pudiste comparar precios, fuiste a varias tiendas, quizás esperaste una oferta y sabías que algún día ibas a volver a comprar algo parecido, así que al vendedor le convenía tratarte bien y darte el mejor precio posible. En una boda no haces nada de eso.
Uno suele casarse una sola vez (o al menos eso se piensa la primera vez). La fecha no suele moverse porque ya se avisó a los invitados y estos ya bloquearon en su agenda el día señalado o ya compraron sus pasajes. Si cuestionas frente a tu pareja el precio y los gastos del "día más importante de su vida", puedes llegar a sentir que estás “regateando el amor”.
Cuando por fin entiendes lo absurdo del precio de un banquete o de una fiesta nupcial, ya no necesitas hacer una celebración de matrimonio porque ya pasaste por eso hace tiempo. Un secuestrador cobra lo que quiere porque no se le puede decir que no; un organizador de fiestas matrimoniales cobra lo que le da la gana porque uno no quiere cuestionarlo... Ahora, pensándolo bien, Apple hace lo mismo con el iPhone, pero eso es harina de otro costal (o no...).
Quizás la aparición de las redes sociales y de la inteligencia artificial, que democratizan la información, ha permitido tener acceso a mejores ofertas en el caso de las recepciones de matrimonio. No creemos que eso aplique mucho a los secuestros...
Fuentes
· The Knot. Costo promedio de una boda en Estados Unidos, 2025.
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· Bodas.net. Informe del Sector Nupcial, 2025.
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