Editorial
EL NEARSHORING MEXICANO: FÁBRICAS DE ÚLTIMA GENERACIÓN SIN AGUA NI LUZ EN LOS BAÑOS

El término de moda en los cócteles empresariales de la Ciudad de México es el nearshoring, la relocalización industrial de multinacionales que mudan sus plantas desde Asia hacia países cercanos a Estados Unidos para reducir costos de transporte y evitar disputas geopolíticas. La narrativa oficial promete un maná inagotable de dólares y empleos. Sin embargo, a solo cuatro meses de la revisión clave de las reglas de origen del T-MEC, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá que regula el comercio trilateral, la ilusión del nearshoring empieza a chocar estrepitosamente contra la cruda realidad de la infraestructura mexicana.
En parques industriales estratégicos de estados del norte como Nuevo León y Coahuila, los inversionistas privados se están topando con un pequeño detalle: no hay suficiente energía eléctrica para mover las máquinas ni agua para los procesos fabriles. La Comisión Federal de Electricidad (CFE), la empresa estatal mexicana encargada de la generación y distribución de energía proyecta un déficit energético del 12 % en los polos industriales, mientras más del 40 % de los municipios fronterizos sufren cortes severos de agua potable. Celebrar la llegada de gigantes maquiladores cuando las familias populares no tienen agua en sus casas no solo es un desatino económico, sino una provocación social.
El Estado mexicano no puede comportarse como un simple anfitrión complaciente que entrega terrenos, recursos hídricos y exenciones fiscales a cambio de salarios de maquila precarizados. El nearshoring solo valdrá la pena si se convierte en una verdadera política industrial de Estado que exija a las transnacionales la transferencia de tecnología, el encadenamiento con proveedores locales y la elevación sustancial de los salarios reales. Entregar los recursos naturales del país a cambio de que el 90 % de las ganancias sean repatriadas a Wall Street no es modernización; es la versión del siglo XXI de la vieja encomienda colonial.