Editorial

EL ROBO A LAS JUBILACIONES: ¡CÓMO LAS ADMINISTRADORAS DE FONDOS DE PENSIONES (AFP) DEJAN SIN DINERO A LOS VIEJITOS EN LATINOAMÉRICA!

Por Redacción SurEconomics ·

EL ROBO A LAS JUBILACIONES: ¡CÓMO LAS ADMINISTRADORAS DE FONDOS DE PENSIONES (AFP) DEJAN SIN DINERO A LOS VIEJITOS EN LATINOAMÉRICA!

Hace cuarenta años, unos tecnócratas formados en la Universidad de Chicago desembarcaron en el Cono Sur prometiendo una fantasía dorada: si los trabajadores le entregaban mes a mes una tajada obligatoria de su sueldo a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), las empresas privadas encargadas de gestionar las cuentas individuales de jubilación, al llegar a la vejez se retirarían cobrando el 100 % de su último salario.

Hoy, en pleno agosto de 2026, la realidad ha abofeteado a millones de familias en Chile, Perú y Colombia: más del 70 % de los jubilados bajo este esquema privado perciben pensiones miserables por debajo del salario mínimo, mientras los ejecutivos de las AFP reportan ganancias netas anuales superiores al 15 % para sus accionistas. Una verdadera estafa institucionalizada con el sudor de la clase trabajadora.

Pero el problema no acaba en las bajas pensiones; la verdadera trampa financiera reside en la iliquidez que este modelo le provoca a la economía real de nuestras naciones. Actualmente, las AFP de América Latina gestionan la vertiginosa suma de 450.000 millones de dólares de ahorro obrero acumulado. ¿Dónde está metido ese dinero? En lugar de financiar la construcción de hospitales públicos, plantas potabilizadoras de agua o redes de trenes eléctricos en la región, la mayor parte de esa liquidez es colocada en la especulación bursátil de Nueva York o utilizada por los ministerios de hacienda para tapar los agujeros fiscales de corto plazo a cambio de bonos soberanos —títulos de deuda emitidos por el Estado— de rendimiento mediocre.

Es una locura absoluta: el dinero de las abuelas y abuelos latinoamericanos financia el desarrollo tecnológico y las multinacionales del Norte Global, mientras las Pymes (Pequeñas y Medianas Empresas) locales se ahogan por falta de crédito productivo a tasas razonables. No se trata de volver a esquemas estatales desmantelados y sin control, sino de construir sistemas de protección social públicos, solidarios e intergeneracionales. La riqueza generada por los trabajadores debe quedarse en el país para financiar la industrialización interna y garantizar que envejecer en América Latina deje de ser un boleto directo a la indigencia.