Editorial
¿Se puede hacer dinero en la Venezuela de hoy?

Hay una pregunta que todo el mundo se hace en la cola del supermercado, en cualquier puesto de taller y en la mesa familiar: “¿Cómo hago para que el dinero me alcance?”. Y detrás viene otra pregunta más ambiciosa y perfectamente válida: “¿Cómo hago para ganar más?”.
Sí, se puede hacer dinero en Venezuela.
Pero no basta con trabajar duro, y vender mucho, si tengo un negocio propio. También hay que saber cuánto cuesta producir, cuánto y cuándo cobrar, dónde invertir y cómo proteger lo ganado, porque puedes tener el negocio lleno de clientes y el bolsillo vacío.
En septiembre de 2026, los precios aumentaron 8,4% en un solo mes, según datos del Banco Central de Venezuela divulgados por Reuters. Por eso, hacer dinero en Venezuela exige “ganar dos carreras al mismo tiempo”: la de generar ingresos y la de conservar su valor.
La primera empieza con algo sencillo: mirar qué necesita la gente y qué está dispuesta a pagar: comida, reparaciones, transporte, cuidados, conectividad y soluciones para trabajar sin interrupciones. Allí hay oportunidades. Una necesidad, sin embargo, solo se convierte en negocio cuando existe un cliente que puede pagar y un precio venta que cubra todos los costos y deje ganancias, por supuesto.
El último informe de sectores de inversión de RendiGroup, identifica posibilidades de hacer dinero en alimentos, salud, telecomunicaciones, energía, agricultura y servicios petroleros, entre otros.
Para la gente de a pie, esta información es útil, en la medida que se incorporen en un eslabón pequeño de esas actividades: distribuir productos, reparar equipos, prestar servicios o ayudar a funcionar a ciertos negocios. Piensa en alimentos: comidas por encargo, abastecimiento a pequeños comercios o distribución con entregas confiables. En salud: apoyo administrativo, mantenimiento de equipos o cuidados prestados por personal capacitado, con los permisos correspondientes (médicos, enfermeros, fisioterapeutas, nutricionistas, farmaceutas). En tecnología: configurar redes, llevar inventarios digitales o ayudar a una tienda a vender por internet. En energía: instalación y mantenimiento de equipos de respaldo (plantas de autogeneración).
A veces, el negocio está en resolver bien aquello que todos padecen.
También hay movimiento en actividades de mayor escala. En septiembre, Chevron anunció un plan de inversión de 7.000 millones de dólares para ampliar su producción en Venezuela durante cinco años. Eso permite pensar en demanda potencial de transporte, mantenimiento, alimentación y suministros. Pero un anuncio no es una orden de compra: antes de invertir para atender esa demanda, necesitas clientes, contratos y capacidad de cumplir.
Para muchos, el ganar más no implica tener una oficina o abrir un local. Aprender refrigeración, electricidad, contabilidad, ventas o una herramienta digital puede ampliar tus ingresos. La habilidad debe responder a una demanda concreta. Antes de pagar un curso, averigua quién contrata ese servicio, cuánto paga y qué necesitas para ofrecerlo.
Después viene una lección que cuesta dinero aprender: vender no es lo mismo que ganar.Imagina que compras mercancía por 100 dólares y la vendes por 130. Parece que ganaste 30. Pero pagaste 10 en transporte y comisiones, y ahora reponerla cuesta 115. Te quedan apenas 5 antes de otros gastos e impuestos. Si gastaste los 30 creyendo que eran utilidad, te comiste parte del capital. La cuenta debe hacerse con el costo de reposición. Separa el dinero de la casa del negocio, registra los gastos y vigila cuánto tardas en cobrar. Una venta a crédito puede resultar muy cara si, cuando recibes el pago, ya no alcanza para comprar lo que vendiste.
El ahorrar también requiere metodología. Cuando el ingreso apenas cubre la comida, hablar de grandes porcentajes resulta ajeno a la realidad. Empieza con una cantidad posible y repetible. Reservar 2 dólares por semana suma 104 en un año. No resuelve todos los problemas, pero crea margen para enfrentar un imprevisto.
Si tus ingresos lo permiten, construye gradualmente una reserva para varios meses de gastos esenciales. Ese dinero necesita disponibilidad y estabilidad: perderlo o inmovilizarlo puede obligarte a endeudarte justo cuando menos puedes pagar.
¿Y cómo protegerlo de la inflación y la devaluación? Mantén disponibles los bolívares que necesitas para tus pagos próximos y evalúa resguardar parte del ahorro en divisas. Inflación y devaluación están relacionadas, pero no son idénticas: una encarece lo que compras; la otra reduce el valor de la moneda frente a otras. Los dólares ayudan frente a la depreciación del bolívar, aunque también pierden poder de compra con el tiempo ya que existe una inflación en dólares en Venezuela y en el mundo. Y comprar mercancía puede proteger capital únicamente si tiene salida: un inventario vencido, deteriorado o imposible de vender también es una pérdida.
Invertir exige otra pregunta: “¿Cuándo voy a necesitar este dinero?”. Para un negocio propio, comienza con una prueba pequeña y clientes reales. Para inversiones financieras, revisa opciones diversificadas a través de intermediarios autorizados, siempre que tengas acceso legal y comprendas costos, riesgos y condiciones de retiro. Las acciones pueden caer; los bonos pueden perder valor o incumplir. Ningún rendimiento está garantizado.
Tampoco todo lo que cuesta menos es una ganga. Un inmueble necesita documentación clara, mantenimiento y demanda. Un préstamo privado depende de la capacidad de pago del deudor. Y una plataforma que promete ganancias extraordinarias puede esconder una estafa. Si no puedes explicar de dónde sale la ganancia, todavía no estás listo para poner tu dinero allí.
Venezuela tiene oportunidades, pero aprovecharlas requiere cuentas claras, disciplina y un entorno con mejores servicios, crédito y seguridad jurídica. El esfuerzo individual merece condiciones que lo ayuden a prosperar.
Sí, se puede hacer dinero en la Venezuela de hoy. Empieza por una necesidad concreta, aprende a atenderla, cobra bien, cuida tus costos y protege una parte de lo que ganas.
La meta es que el esfuerzo de hoy se convierta en tranquilidad mañana. Que trabajar más también signifique vivir mejor.