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EE. UU. VINCULA SU POSTURA SOBRE MALVINAS A LA PRESIÓN PARA QUE EL REINO UNIDO ELEVE SU GASTO MILITAR
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue consultado el 31 de agosto de 2026 en la Casa Blanca por un periodista sobre si su gobierno estaba revisando la postura estadounidense respecto de las Islas Malvinas, según informó Bloomberg Línea.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue consultado el 31 de agosto de 2026 en la Casa Blanca por un periodista sobre si su gobierno estaba revisando la postura estadounidense respecto de las Islas Malvinas, según informó Bloomberg Línea. Ante la pregunta, el mandatario declaró: "Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas". Tras estas declaraciones, un portavoz de su administración reafirmó la postura oficial de neutralidad de Washington: "Reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre la Argentina y el Reino Unido. Reconocemos la administración de facto del Reino Unido sobre las islas, pero no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de las partes".
Con esta declaración, queda en claro que Estados Unidos no ha anunciado ningún reconocimiento de la soberanía argentina sobre el archipiélago y mantiene su neutralidad histórica en la disputa. La diplomacia estadounidense opta por mantener un equilibrio estratégico sin alterar su línea tradicional frente al conflicto del Atlántico Sur.
Sin embargo, la consulta periodística responde a una filtración previa. El 28 de agosto de 2026, el diario británico The Telegraph informó que funcionarios del Pentágono evalúan revisar el apoyo estadounidense a la posición británica sobre las Malvinas, vinculando este respaldo a las exigencias de Washington sobre el gasto militar dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La nota aclara que se trata de deliberaciones internas atribuidas a fuentes anónimas del Pentágono y no de anuncios oficiales. Un alto funcionario citado por el medio británico afirmó sobre las Malvinas: "Puedo afirmar que las conversaciones son francas y no se descarta ninguna opción". Sobre el plan de defensa británico, añadió: "Hemos visto el plan de inversión en defensa, y es un paso en la dirección correcta. Pero un paso en la dirección correcta no es suficiente". En sintonía, Elbridge Colby, responsable de política del Pentágono, declaró: "Esperamos ver más de países como el Reino Unido".
El trasfondo de esta presión es estrictamente financiero. Donald Trump impulsa que los miembros de la OTAN alcancen un gasto en defensa del 5 % del producto interno bruto (PIB), según la nota de Bloomberg Línea. Por su parte, el Reino Unido no ha asumido el compromiso de llegar al 3 % del PIB para 2030. Estas exigencias contrastan con los acuerdos vigentes de la alianza, en los que los países de la OTAN pactaron destinar un 3,5 % del PIB a defensa y un 1,5 % a infraestructura para 2035.
Incrementar el gasto militar en varios puntos del PIB representa un esfuerzo financiero colosal para cualquier economía. En la práctica, estos recursos adicionales deben obtenerse mediante una reforma tributaria que eleve la recaudación, a través de la emisión de nueva deuda pública o mediante la reasignación de partidas presupuestarias existentes. Al no haber dinero nuevo ilimitado, cada punto del PIB que se desvía hacia la compra de armamento o el mantenimiento de tropas se resta directamente de otras áreas del presupuesto nacional, como la inversión productiva o los servicios públicos.
Archivo, 2007. La Casa Blanca, en Washington. Foto: Diego Delso, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.