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EL 75 % DE LOS LATINOAMERICANOS RECORTA GASTOS PARA PAGAR LA VIVIENDA
El encarecimiento de la vivienda obliga al 75 % de los habitantes en América Latina y el Caribe a reducir otros gastos, utilizar ahorros o asumir empleos adicionales, según un estudio de la ONG Hábitat para la Humanidad difundido por AlbertoNews.

El encarecimiento de la vivienda obliga al 75 % de los habitantes en América Latina y el Caribe a reducir otros gastos, utilizar ahorros o asumir empleos adicionales, según un estudio de la ONG Hábitat para la Humanidad difundido por AlbertoNews. El informe detalla que el 33 % de los encuestados recortó gastos en alimentos, el 32 % recurrió a fondos de emergencia y el 13 % retrasó o evitó atención médica durante el último año.
Esta crisis habitacional se desarrolla sobre una estructura marcada por un déficit que afecta a más del 40 % de la población de la región, según indicó Ernesto Castro, vicepresidente de Área para la región de Hábitat para la Humanidad, en declaraciones recogidas por el medio. Además, unas 120 millones de personas viven en asentamientos informales, mientras que más del 78 % de la población económicamente activa labora en la informalidad, lo que limita su acceso a créditos hipotecarios y genera una doble exclusión financiera.
La presión sobre los hogares también condiciona decisiones de largo plazo. El 56 % de los encuestados afirma que los altos costos dificultan considerar la formación de una familia, un porcentaje que asciende al 62 % entre la Generación Z y los millennials. El problema combina factores cualitativos, como materiales precarios y falta de servicios básicos, con una alta vulnerabilidad urbana, dado que más del 80 % de la población habita en zonas urbanas o periurbanas.
Para el experto, una parte de las dificultades radica en el diseño de los subsidios públicos, cuyos límites actuales dejan fuera a hogares con ingresos insuficientes para la banca formal. Por otro lado, informes económicos recientes de medios como Infobae señalan que la incidencia de costos operativos como la electricidad en los comercios minoristas aumentó cerca de un 150 % y la de los locales un 138 %, lo que encarece el entorno económico general en el que las familias intentan sostener sus presupuestos.