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EL RIESGO PAÍS DE VENEZUELA SE REDUCE A LA MITAD EN 2026 EN MEDIO DE CAMBIOS POLÍTICOS Y NUEVOS ACUERDOS PETROLEROS

El indicador de riesgo país de Venezuela registró una reducción significativa durante el transcurso de 2026.

Por Redacción SurEconomics ·

EL RIESGO PAÍS DE VENEZUELA SE REDUCE A LA MITAD EN 2026 EN MEDIO DE CAMBIOS POLÍTICOS Y NUEVOS ACUERDOS PETROLEROS

El Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI), elaborado por la firma JPMorgan para medir la prima de riesgo que los inversores exigen a los títulos de deuda soberana frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos, experimentó un descenso de aproximadamente 52 % en comparación con los 12.671 puntos básicos anotados al inicio del año, el 2 de enero. Esta tendencia a la baja ya se venía perfilando desde el año anterior, cuando el indicador descendió desde los 24.963 puntos básicos registrados en enero de 2025.

De acuerdo con la información provista por el medio citado, los detonantes fundamentales de este comportamiento financiero se encuentran en el terreno político y geopolítico. El primer gran movimiento a la baja ocurrió inmediatamente después del cambio político de principios de año, específicamente tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. Posteriormente, el descenso del indicador volvió a acelerarse entre finales de agosto y principios de septiembre, impulsado por los nuevos acuerdos petroleros promovidos por el Gobierno de Estados Unidos, los cuales abren una ventana de flexibilización en la comercialización de hidrocarburos.

No obstante, desde el punto de vista de la teoría económica, esta reducción del riesgo país no se traduce de manera automática en mejoras para la economía real venezolana. Debido a que la nación permanece en situación de impago (default) desde 2017 y no ha completado un proceso formal de reestructuración de su deuda externa, el país continúa completamente excluido del mercado internacional de crédito. Por lo tanto, el comportamiento del EMBI refleja únicamente la especulación y las expectativas de recuperación de los acreedores en el mercado secundario de bonos, sin que esto represente una reducción en el costo de financiamiento real para el Estado, ni un estímulo directo para la inversión privada local o la generación de empleo en el corto plazo.

El panorama de la economía venezolana muestra, de forma paralela, otros movimientos en sectores clave. Según reportó el diario El Nacional, la firma Heeney Capital suscribió un acuerdo para operar la mina Choco y exportar oro, un proyecto que podría generar un valor de exportación estimado en 2.200 millones de dólares anuales. Sin embargo, las condiciones de financiamiento soberano siguen siendo sumamente complejas. De acuerdo con las estimaciones académicas del profesor Aswath Damodaran (NYU Stern), actualizadas al 1 de enero de 2026, la calificación crediticia de Venezuela se sitúa en la categoría C, con una prima de riesgo país implícita del 26,66 %, lo que evidencia que los desafíos estructurales de solvencia y acceso al crédito internacional persisten más allá de las fluctuaciones de los mercados secundarios.