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LA INERCIA INFLACIONARIA Y LA DISPERSIÓN DE PRECIOS GOLPEAN EL PRESUPUESTO FAMILIAR EN LA REGIÓN

Por Redacción SurEconomics ·

LA INERCIA INFLACIONARIA Y LA DISPERSIÓN DE PRECIOS GOLPEAN EL PRESUPUESTO FAMILIAR EN LA REGIÓN

El debate sobre cómo combatir la inflación en economías con alta inercia volvió a cobrar fuerza. Según un análisis publicado por el diario El País, la batalla de los bancos centrales contra el alza de precios requiere de la cooperación activa de los gobiernos y de los actores que determinan los costos y márgenes de ganancia. Cuando una economía sufre de indexación (el ajuste automático de contratos, arriendos o salarios según la inflación pasada), se genera un círculo vicioso difícil de romper mediante la sola política monetaria.

Esta inercia se refleja con claridad en la dispersión de precios de consumo cotidiano en la región. Por ejemplo, según informó el diario La República, el precio del pollo asado en Colombia subió un 5,93 % durante el último año. Este incremento en un plato de consumo masivo estuvo impulsado por los ajustes inflacionarios acumulados, el alza en los costos de la mano de obra y los insumos de preparación, lo que ilustra cómo la inercia de costos pasados se traslada directamente al bolsillo de los hogares.

En el caso de Venezuela, el fenómeno adquiere matices particulares que combinan la distorsión cambiaria con la pérdida de poder adquisitivo. De acuerdo con datos publicados por El Nacional, la inflación de agosto de 2026 se ubicó en un 6,99 % en bolívares y un 0,77 % en dólares. Es importante precisar que, a diferencia de la indexación formal (que ajusta contratos por inflación pasada), la dualidad de precios en Venezuela responde a un proceso de devaluación y sustitución informal de la moneda por el dólar.

Dentro de esta dinámica, El Nacional reportó que Maracaibo registró la canasta alimentaria más costosa, alcanzando los 980,32 dólares. Esta cifra revela una brecha abismal frente al ingreso real de un hogar promedio en ese contexto, donde los salarios de referencia y los ingresos familiares se encuentran sumamente rezagados, lo que impide a la mayoría de la población cubrir el costo de la vida básico.

Hacia adelante, los analistas sugieren vigilar si los gobiernos de la región implementarán medidas de concertación de precios o políticas de ingresos para mitigar el impacto social, o si continuarán delegando el ajuste exclusivamente en las tasas de interés de los bancos centrales.