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LA INFLACIÓN EN ESTADOS UNIDOS SE MANTIENE EN EL 3,4 % Y ELEVA LA PRESIÓN SOBRE LA RESERVA FEDERAL

El índice de precios al consumo en Estados Unidos registró un avance de cuatro décimas en agosto de 2026 respecto al mes anterior, lo que mantuvo la tasa de inflación interanual en el 3,4 %, según informó el diario Expansión el 11 de septiembre de 2026.

Por Redacción SurEconomics ·

LA INFLACIÓN EN ESTADOS UNIDOS SE MANTIENE EN EL 3,4 % Y ELEVA LA PRESIÓN SOBRE LA RESERVA FEDERAL

El índice de precios al consumo en Estados Unidos registró un avance de cuatro décimas en agosto de 2026 respecto al mes anterior, lo que mantuvo la tasa de inflación interanual en el 3,4 %, según informó el diario Expansión el 11 de septiembre de 2026. Esta persistencia en el nivel de precios, reportada también por el diario El País, incrementa la incertidumbre sobre los próximos pasos de la Reserva Federal (Fed) y refuerza la posibilidad de una nueva subida en los tipos de interés para enfriar la economía.

El principal motor de este comportamiento alcista ha sido el encarecimiento de la energía, impulsado por las tensiones geopolíticas globales. En el mercado estadounidense, el precio promedio nacional del diésel superó por primera vez en la historia los 6 dólares por galón, según reportó el portal Descifrado. Este incremento en los combustibles actúa como un recargo directo sobre la cadena de distribución y el transporte de mercancías, encareciendo los productos antes de llegar al consumidor final.

Esta situación de presiones inflacionarias por el lado de la oferta no es exclusiva de Norteamérica. En Europa, el encarecimiento de la energía y el petróleo también mantiene abierta la posibilidad de nuevos ajustes monetarios. Según informó France 24, el Banco Central Europeo tomó la decisión de elevar sus tasas de interés de referencia al 2,5 % ante una inflación que en la eurozona alcanzó el 3,3 % interanual en agosto de 2026.

La respuesta tradicional de los bancos centrales ante la inflación consiste en elevar las tasas de interés para encarecer el crédito y reducir el consumo. Sin embargo, cuando la inflación es de costos (provocada por el alza de combustibles y energía) y no de demanda, esta herramienta muestra serias limitaciones. Enfriar la actividad económica mediante tasas altas no disminuye el precio internacional del petróleo, pero sí encarece las hipotecas y los préstamos para las familias y las pequeñas empresas, afectando directamente su presupuesto mensual.

En las próximas semanas, los hogares experimentarán el doble impacto de combustibles más caros y un acceso al crédito más restrictivo. Habrá que observar si la Reserva Federal decide priorizar el control estricto de los precios o si modera sus alzas para evitar una desaceleración más profunda que termine golpeando el empleo y los ingresos de los sectores más vulnerables.